Edith Santibáñez: de humillar trabajadoras y rasurarles bonos a dirigir una universidad pública

Edith Santibáñez: de humillar trabajadoras y rasurarles bonos a dirigir una universidad pública

– Edith Santibáñez Bohórquez opera a la UTVCO como el resultado de una decisión política que ignoró un expediente público de abuso, humillación y despojo.

OAXACA. – En febrero de 2026, mientras todavía encabezaba la Secretaría del Trabajo de Oaxaca, medios nacionales y una diputada federal del PT documentaron que personal de confianza, incluyendo mujeres con cargos de dirección, era llevado a su domicilio particular para trapear, lavar ropa, ordenar y cocinar, con jornadas que comenzaban a las 7 de la mañana y terminaban cuando ella lo decidía.

El diario Reforma y la legisladora federal Margarita García García lo denunciaron con claridad: se trataba de prepotencia que convertía el servicio público en servicio doméstico.

Una investigación de Primera Línea recogió testimonios de exempleadas que describen insultos directos (“¡Eres una calabaza!”, “no sirves para nada”), amenazas de boletinaje para impedirles conseguir trabajo y una doble función impuesta: las tareas de su cargo más las de asistente personal.

El mismo material periodístico detalla un esquema de “rasura” sistemática. Bonos de alrededor de 25 mil pesos en los que se ordenaba devolver 19 mil y conservar solo 6 mil. Retenciones de aguinaldo y partes del salario. Depósitos a terceros, entre ellos un chofer.

El argumento de la funcionaria, según los testimonios, era que “ese dinero no les correspondía”. Se trata de un mecanismo descrito con comprobantes y testimonios que, de acreditarse, constituye despojo de recursos laborales bajo coacción.

A ello se suman señalamientos de nepotismo (un tío en cargo de confianza y un yerno en nómina sin laborar), un presunto incremento patrimonial notorio (vivienda de grandes dimensiones cerca del aeropuerto, construcción de casa de la hija) y el resguardo en bodega privada de apoyos para damnificados del huracán Erick como despensas, ropa donada por “Cuidado con el Perro” y láminas que no fueron entregados a quienes los necesitaban. La Secretaría del Trabajo no emitió postura formal. El gobierno estatal tampoco.

En septiembre de 2026, Santibáñez Bohórquez tomó protesta como rectora de la Universidad Tecnológica de los Valles Centrales de Oaxaca, en sustitución de Saúl del Toro Zapién, tras un paro docente. Es la tercera rectoría en el sexenio. La narrativa oficial habla de “abandono” encontrado, de “tequios”, de “puertas abiertas” y de hashtags de unidad y transformación.

Sin embargo, páginas de la propia comunidad universitaria (“LA UTVCO AL DESCUBIERTO” y “SOS UTVCO”) denuncian baños insalubres, 700 estudiantes que pagaron 500 pesos para el EGETSU y el examen no se realizó (sin devolución reportada), presuntas investigaciones o intimidación contra quienes critican, y trato punitivo hacia estudiantes madres.

Se exige claridad sobre sueldos pendientes de personal despedido. La rectora responde con discurso de recuperación y diálogo. No se ha localizado una respuesta directa y documentada a ninguna de estas denuncias específicas. La contradicción es brutal: quien fue señalada de convertir trabajadoras públicas en personal doméstico y de retenerles recursos ahora dirige una universidad pública y elige el silencio o la narrativa de “orden” frente a las quejas de estudiantes y trabajadores.

No se trata de opiniones. Se trata de hechos publicados por medios, de testimonios citados por periodistas, de denuncias de una legisladora federal y de la falta total de aclaración oficial. Quien prometió “transformar la justicia laboral” fue acusada de violarla en su propia dependencia. Quien ahora habla de excelencia académica y de unidad no ha respondido a las denuncias de baños sucios, de dinero de estudiantes no devuelto ni de intimidación a la crítica.

El nombramiento no es un acto neutro: es la decisión de colocar al frente de una institución educativa a una funcionaria con este historial, sin que las acusaciones hayan sido investigadas ni desmentidas. Cuando el poder premia el silencio sobre los señalamientos graves, convierte la impunidad en política de Estado.

La UTVCO no es un premio político ni un espacio de reciclaje de estilos de gestión cuestionados. Es una universidad pública.

Los estudiantes que pagaron un examen que no se realizó, las trabajadoras que denunciaron humillaciones y despojo, y la comunidad que exige baños dignos y libertad para expresarse tienen derecho a respuestas concretas, no a hashtags.

Mientras las autoridades elijan el silencio o la narrativa de “recuperación” sin rendir cuentas sobre el pasado reciente de quien ahora manda, la pregunta sigue en pie y sin respuesta oficial:

¿por qué se eligió a esta funcionaria para encabezar una universidad en crisis? La omisión es, en sí misma, una respuesta.

Por Froylán Méndez Ferrer / sinmco.org / ansic.mx

▌░ Nota: Este artículo se escribió con apego a los Lineamientos para la Protección de los Derechos de las Audiencias en México. Distingue información de opinión, se basa en señalamientos públicos documentados y no representa una agresión por razón de género. Se reconoce el derecho de réplica de las personas aludidas.

▌░ Fuentes: Diario Reforma, “Acusan que personal de Oaxaca asea casa de Secretaria”, 5 de febrero de 2026. Primera Línea, “Opera presunta red de corrupción, nepotismo y abuso de autoridad en SETRAO; Edith Santibañez rasura salarios y bonos a empleadas”, María de los Ángeles Nivón, 3 de febrero de 2026. Ciudadanía Express, “Salomón Jara nombra a Edith Santibañez en la rectoría de la UTVCO”, 2 de septiembre de 2026. Político.mx y Luces del Siglo, reportes sobre las denuncias de la diputada Margarita García García, febrero de 2026. Páginas de Facebook “LA UTVCO AL DESCUBIERTO” y “SOS UTVCO”, publicaciones de septiembre-octubre de 2026. Declaraciones públicas de Edith Santibáñez Bohórquez y cuentas oficiales de la UTVCO y del Gobierno de Oaxaca.