– “La zona invadida presuntamente por Nino Morales está permanentemente resguardada por personas armadas…” Ésto lo conectó con la investigación del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sobre inversiones de la familia Maduro. El actual embajador de México en Venezuela es el juchiteco Leopoldo de Gyves de la Cruz, el “Mayor Polo”, quien ha sido acusado de invasión y despojo agravado.
México. – El 20 de julio de 2026, horas antes de que lo asesinaran, Alejandro Leyva Aguilar publicó la última entrega de su videocolumna “El Zumbido del Moscardón”. No se limitó a la cifra de 2.5 millones de pesos diarios por huachicol: desmenuzó un patrón de control territorial y económico en el litoral oaxaqueño y lo enmarcó en una investigación estadounidense sobre dinero venezolano.
Leyva comenzó por el saqueo de tierras comunales: “Aquí, en esta columna, hemos consignado información sobre lo que está pasando en la costa oaxaqueña, donde hay un saqueo indiscriminado de tierras comunales en toda la zona costera, desde Pinotepa Nacional hasta el Istmo de Tehuantepec, a cargo incluso de senadores de la República como Antonino Morales Toledo”.
Luego llevó el señalamiento a un lugar concreto: “Comuneros de Santiago Astata me han confirmado que el presunto huachicolero y traficante de estupefacientes Nino Morales Toledo, cuya fortuna no se explica simplemente con su sueldo en el Senado de la República o en su paso por la presidencia municipal de San Blas Atempa, tiene secuestradas cientos de hectáreas de litoral en esa municipalidad.
“La zona invadida presuntamente por Nino Morales está permanentemente resguardada por personas armadas con armas largas, y no se permite el paso de ninguna persona a la zona ni tampoco la observación por medio de drones”.
El columnista no lo presentó como un incidente aislado, sino como parte de un esquema más amplio: “La usurpación de tierras costeras no sólo ocurre en esa zona cercana al Istmo de Tehuantepec, sino también en la zona poniente de las costas oaxaqueñas, donde otros grupos armados controlan kilómetros de litoral que ocupan para el trasiego de droga, para el trasiego de armas, para el trasiego de indocumentados, pero también para proyectos de hotelería, como aseguran los comuneros de Astata que sucede en su litoral”.
Ese relato local lo conectó con la investigación del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sobre inversiones de la familia Maduro (Nicolás Maduro, su esposa Cilia Flores y los hijos de ella, Walter Jacobo, Yosser Daniel y Yoswal Alexander Gavidia Flores) en hoteles boutique de Huatulco y Mazunte, así como sobre posibles inversiones en el resto del litoral oaxaqueño.
Leyva mencionó como facilitadores a Adán Augusto López y a la Embajada de México en Venezuela, y añadió un dato concreto sobre presencia política en el Istmo: “Esa sería la razón de que Adán Augusto López, junto con Hernán Bermúdez Requena, visitaran Tehuantepec en épocas de Vilma Martínez”.
Según la columna, esas visitas coincidieron con el periodo en que la red venezolana buscaba facilitadores y zonas de influencia en Oaxaca, especialmente donde hay presencia del narcotráfico.
En los comentarios en redes sociales, un usuario del Istmo aportó un dato que circula en la región: “Esa entrevista se la dio a Alejandro Leyva Tacho Canasta, que también fue asesinado en Tehuantepec”.
Se refería a Anastasio Gutiérrez García, conocido como Tacho Canasta, polémico líder agrario y expresidente del Comisariado de Bienes Comunales de Santa Cruz Tagolaba, en Santo Domingo Tehuantepec. Según esa versión local, Canasta habría sido la fuente directa que entregó a Leyva la información sobre el control de tierras y el huachicol atribuido a Morales.
Esa versión no está judicializada, pero coloca dos asesinatos, el de Canasta y el de Leyva, en la misma cadena de información sobre el control territorial en el Istmo.
La columna de María Idalia Gómez en La Silla Rota del 13 de julio de 2026 describe el mismo expediente estadounidense: recursos desviados de PDVSA e invertidos en México, especialmente en Oaxaca; hoteles exclusivos en Huatulco y Mazunte; empresas mexicanas y facilitadores, y la atención puesta en autoridades municipales y en la embajada mexicana en Caracas.
El actual embajador de México en Venezuela es el juchiteco Leopoldo de Gyves de la Cruz, el “Mayor Polo”, quien ha sido acusado de invasión y despojo agravado. Su hijo, Emilio de Gyves Montero, es el representante de la Secretaría de Economía federal en Oaxaca y coordinador del Corredor Económico Bienestar CIIT Oaxaca.
Emeequis había documentado previamente la red de Alex Saab y Joaquín Leal Jiménez: el esquema de intercambio Segalmex-PDVSA por unos 300 millones de dólares y las empresas fachada para evadir sanciones.
Leyva no inventó la investigación: la aterrizó en el territorio concreto del Istmo y la Costa, y señaló a Morales como uno de los operadores locales del saqueo.
Morales ha negado cualquier vínculo con el crimen. En declaraciones posteriores sostuvo que su “único pecado” es no arrodillarse ante José Nelson Murat Casab, a quien acusa de perseguirlo políticamente y de querer citarlo en Polanco.
La familia Murat, dice, siempre se ha creído “amo y señor de Oaxaca”. Según Morales, él y los Murat representan proyectos distintos: él se presenta como hombre de izquierda, indígena zapoteco, que no pacta con la derecha. El hijo de Murat, Alejandro Murat, también es senador de Morena.
La hipótesis de Morales es que las denuncias son una venganza por no alinearse. Sin embargo, los señalamientos en su contra no comenzaron con esa disputa pública reciente.
En junio de 2020, la Unidad de Inteligencia Financiera congeló sus cuentas personales durante la Operación Agave Azul, por presuntos vínculos financieros con el CJNG.
Sobre los comuneros de Astata y el patrón de control armado del litoral que describió Leyva, Morales no ha dado respuesta pública más allá de una negación genérica.
Otros comentarios en Facebook mencionaron la proliferación de gasolineras en San Blas Atempa, Playa Chipehua, Matías Romero y Juchitán; que Morales “ya se cree amo de todo el Istmo”, y que, como presidente de la comisión del Corredor Interoceánico, tendría capacidad para apropiarse, mediante prestanombres, de tierras a lo largo del trayecto.
Ninguna de esas afirmaciones está judicializada, pero forman parte del relato que circula en la región donde Leyva fue asesinado, dos días después de publicar su columna.
La última columna de Leyva no fue una ocurrencia. Fue el intento de un periodista por unir tres capas: el control armado de cientos de hectáreas de litoral en Santiago Astata y otras zonas de la Costa; el saqueo de tierras comunales desde Pinotepa hasta el Istmo para el trasiego y la hotelería, y la investigación estadounidense sobre dinero venezolano en Oaxaca, con facilitadores que habrían visitado Tehuantepec.
Según versiones locales, la fuente de esa información habría sido Tacho Canasta, asesinado a balazos en Santo Domingo Tehuantepec. En ese momento, Canasta estaba señalado por presuntos delitos de despojo de tierras e invasión de predios, y por su participación en conflictos agrarios de la región del Istmo de Tehuantepec.
Mientras tanto, Morales sigue negándolo todo y señalando a Murat.
El expediente de las tierras, los drones prohibidos y las armas largas en Astata sigue abierto.
Columna: CON EL BRAZO IZQUIERDO
Serie: NINO MORALES
Por: Froylán Méndez Ferrer
Próxima entrega: EL SECRETARIO PARTICULAR, LAS 41 CONDONACIONES Y LAS PRUEBAS EXCLUIDAS EN EL CASO DE FOTOPERIODISTA ASESINADA.
Nota editorial: Este espacio reconoce el derecho de réplica del senador Antonino Morales Toledo, conforme al artículo 6º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y a la Ley Reglamentaria en materia de Derecho de Réplica. Cualquier aclaración, rectificación o postura que desee formular sobre los hechos aquí expuestos será publicada íntegramente y con la misma relevancia que este texto. Puede enviarla a: froylanmf@gmail.com
