Un estudio reciente muestra que la oposición tradicional está debilitada y que la verdadera competencia política en Oaxaca de Juárez será entre partidos aliados. Además, destaca un alto porcentaje de votantes indecisos y desaprobación hacia autoridades actuales.
Oaxaca de Juárez, Oax.- Mil llamadas telefónicas en dos días y quince láminas de diseño cuidado. Con eso, Polaris Inteligencia Pública puso a circular una encuesta sobre Oaxaca de Juárez que ya se comenta entre la clase política local. Faltan poco más de ocho meses para la elección municipal de junio de 2027 y más de año y medio para la de gobernador. El documento parece un mapa de aspiraciones, pero leído con cuidado muestra algo más útil: un electorado capitalino cansado, crítico y todavía sin decidir.
La encuesta se levantó por teléfono el 18 y 19 de septiembre, con mil personas mayores de edad de la capital. Su margen de error declarado, ±3.5%, es correcto para ese tamaño de muestra.
Si hoy fuera la elección municipal, Morena obtendría 32%, el Partido Verde 13%, Movimiento Ciudadano 9% y el PT 8%. Muy atrás quedan el PAN con 5%, el PRI con 4%, el PRD con 3%, Nueva Alianza con 2% y el Partido de la Transformación Oaxaqueña con 1%. Casi uno de cada cuatro capitalinos, 23%, aún no decide.
Juntos, Morena, Verde y PT suman 53%. La vieja oposición de PAN, PRI y PRD junta apenas 12%, menos que el Verde por sí solo. Pero Morena, con un tercio de las preferencias, no arrastra mayorías por sí mismo. La verdadera disputa de 2027 no será entre gobierno y oposición, sino dentro del oficialismo: quién encabeza la alianza y si el Verde acepta un papel secundario en la capital que hoy gobierna.
Movimiento Ciudadano merece atención. Con 9% no le alcanza para ganar, pero sí para definir una elección cerrada si el bloque oficialista llega dividido.
LOS MÁS CONOCIDOS, LOS PEOR EVALUADOS
La encuesta evalúa a quince perfiles, y el patrón es claro: quien más se conoce, peor saldo tiene.
El caso más revelador es el del alcalde Ray Chagoya, quien gobierna para el periodo 2025-2027. Es el político más conocido de la lista, con 92%, pero 30% tiene de él una opinión negativa frente a 25% positiva. Su gobierno ha buscado reconocimiento externo: en agosto recibió el Premio a las Mejores Prácticas de Gobiernos Locales 2026 por su programa Banco de Materiales. Los premios, sin embargo, no se traducen automáticamente en aprobación en la calle.
Su antecesor, Francisco Martínez Neri, es conocido por 91% y carga el mismo 30% de rechazo, con un saldo aún peor. Luis Alfonso Silva Romo, Jorge Octavio Villacaña, José Antonio Hernández Fraguas y Martín Vázquez también terminan en números rojos. Hugo Jarquín, del PRI, registra el saldo más desfavorable del listado: 24% de opiniones negativas contra 12% positivas, con casi un tercio de la población que no lo identifica.
En el otro extremo están Mariana Benítez, Haydeé Reyes, Paola España y Soledad Quintana, todas con saldo positivo. Tienen algo en común: entre un tercio y la mitad de los capitalinos no las conoce. Su ventaja es, en buena medida, no haber gobernado la ciudad.
EL DATO CLAVE: LOS CAREOS SON INTERNOS
Aquí está lo más importante del documento, y lo menos visible. Los tres enfrentamientos directos que presenta Polaris no son escenarios de elección, sino contiendas dentro de un mismo partido.
En el Verde, Silva Romo supera al alcalde Chagoya 39% a 31%. Es una ventaja de ocho puntos que sí supera el margen de error y que, si Chagoya busca reelegirse, le complica el camino dentro de su propio partido.
En Morena, Benítez y Reyes están empatadas, 28% contra 25%, y casi la mitad de los encuestados no elige a ninguna. En el PAN, Quintana y España también empatan, 24% contra 20%, con 56% que no se inclina por nadie. Eso habla menos de ellas que del lugar marginal del partido en la capital.
No hay un solo careo entre partidos. No sabemos cómo le iría al mejor perfil de Morena contra el del Verde si fueran separados, ni si Movimiento Ciudadano capitaliza una división. El diseño parece pensado para decidir candidaturas, no para informar al votante.
SALOMÓN JARA, REPROBADO EN LA CAPITAL
En Oaxaca de Juárez, solo 33% aprueba el trabajo del gobernador y 59% lo desaprueba. Cuatro de cada diez lo rechazan con intensidad.
El contraste con otros datos es notable. En la revocación de mandato de enero participó 29.9% de la lista nominal, y 58.82% de quienes votaron respaldó su continuidad. En julio, un ranking nacional difundido en medios locales lo ubicó en el lugar 13 con 55% de aprobación. Las cifras no se contradicen necesariamente: la capital suele ser más crítica que el resto del estado, y la revocación midió a un electorado movilizado. Pero el aviso es claro para el gobierno estatal.
La percepción de inseguridad ayuda a entenderlo. Según la ENVIPE 2026 del INEGI, 72.2% de la población adulta considera inseguro vivir en la entidad, más que el año anterior, y la extorsión aumentó durante 2025.
2028: HARP ADELANTE, PERO NADIE ESTA LEJOS
Una advertencia de fondo: el propio documento reconoce que la medición de gubernatura se hizo solo en la capital. Una elección estatal se decide en ocho regiones y 570 municipios.
Con esa salvedad, Susana Harp encabeza la preferencia con 17%. Es la única figura con alta visibilidad y saldo claramente positivo, y la única que gana un careo con ventaja real: 44% contra 35% de Luisa Cortés, su compañera de Morena. Cortés tiene buena imagen; su reto es darse a conocer.
Los otros careos terminan en empate técnico. Ivette Morán de Murat, que aparece sin emblema partidista, obtiene 37% frente a 34% de Saymi Pineda. Su nivel de conocimiento iguala al de Harp, pero su rechazo, 26%, es el más alto del listado estatal, y buena parte de ambos datos se explica por su vínculo con el exgobernador Alejandro Murat. Antonino Morales supera a Raúl Bolaños Cacho 37% a 33% pese a tener imagen negativa, señal de que la marca de Morena todavía pesa más que la valoración personal.
Jesús Romero López, secretario de Gobierno, apenas alcanza 8% de preferencia. El cargo le da visibilidad, pero no le transfiere simpatía en una capital que desaprueba la gestión estatal.
Con 21% de indecisos y nadie por encima de 17%, la sucesión está completamente abierta.
TRES LECTURAS DE FONDO
El protagonista de esta encuesta no es ningún aspirante: es el indeciso. Uno de cada cuatro capitalinos no tiene partido para 2027, y en los careos internos entre 30% y 56% no elige a nadie. No es apatía; es una exigencia de propuestas que todavía nadie presenta.
La competencia está dentro del oficialismo. Con la oposición tradicional reducida a una sexta parte del electorado, las decisiones que definirán la capital se tomarán en las mesas de Morena y el Verde. Eso concentra el poder en quienes reparten candidaturas y reduce el peso del voto en la selección de perfiles.
Gobernar desgasta, y la gente lo registra. Los dos últimos alcaldes son los más conocidos y peor evaluados, y el gobernador es reprobado por la mayoría en la capital. Quien aspire a la continuidad tendrá que explicar resultados, no solo exhibir reconocimientos.
Las encuestas son necesarias para entender el ánimo público, pero en temporada preelectoral también se filtran, se comparten y se citan como si fueran sentencias. Mientras no sepamos quién pagó esta, cómo se hizo y por qué no midió a los partidos entre sí, la lectura responsable es tratarla como una fotografía parcial. Lo que esa fotografía muestra no es menor: una capital que espera, todavía indecisa, a que alguien le hable de algo más que de nombres.
Froylán Mendez Ferrer
Afiliado al SINMCO
