EL NARCO ACECHA LAS URNAS: 2018, 2021, 2024: LA CURVA QUE NO BAJA

EL NARCO ACECHA LAS URNAS: 2018, 2021, 2024: LA CURVA QUE NO BAJA

– En las tres últimas elecciones, el número de candidatas y candidatos atacados por el crimen organizado pasó de 62 a 72 y a 105. Los asesinatos bajaron en 2021 y repuntaron en 2024 hasta su máximo. Entre una elección y otra la violencia no se detuvo. Y en las tres, el blanco principal fue el mismo: quien busca gobernar un municipio.

A 213 días de la elección.

El reporte especial de Votar entre Balas sobre las campañas de 2024 compara a las personas candidatas atacadas por el crimen organizado en los tres procesos:

Candidatas y candidatos asesinados: 22 en 2018, 17 en 2021 y 31 en 2024. Candidatas y candidatos atacados, en cualquier modalidad: 62 en 2018, 72 en 2021 y 105 en 2024.

Antes de leer esas cifras, una advertencia de método: los periodos no son idénticos. Para 2018, el registro cubre del 1 de enero al 27 de junio de ese año, porque el proyecto no tiene datos de 2017. Para 2021, del 7 de septiembre de 2020 al 2 de junio de 2021. Para 2024, del 7 de septiembre de 2023 al 25 de mayo de 2024. La ventana de 2018 es cuatro meses más corta, así que esa cifra probablemente se queda corta frente a lo que ocurrió.

Con esa reserva, la tabla muestra dos curvas distintas.

Los ataques suben en cada elección: de 62 a 72 y a 105, un aumento de 69 por ciento entre 2018 y 2024.

Los asesinatos bajan en 2021 y repuntan en 2024. La elección intermedia tuvo menos homicidios de candidatos que la presidencial anterior. La de 2024 superó a ambas.

Si se amplía el universo a aspirantes y precandidatos, el registro de 2024 suma 130 personas atacadas: 34 asesinadas, 40 que sobrevivieron a atentados, 32 que recibieron amenazas tangibles (mantas, videos o amenazas que las llevaron a renunciar), 10 secuestradas y 14 casos de ataques armados en los que la persona candidata sobrevivió, pero murió alguien más.

OTROS REGISTROS, LA MISMA DIRECCIÓN

Las cifras cambian según la fuente, pero la tendencia coincide.

Integralia Consultores, que mide toda la violencia política y no sólo la de origen criminal, documentó 389 víctimas en el proceso 2017-2018 (con datos de Etellekt), 299 en 2020-2021 y 889 en 2023-2024. En su recuento, los aspirantes y candidatos asesinados pasaron de 24 en 2018 a 36 en 2021 y a 39 en 2024.

ACLED, organización internacional que registra conflictos y protestas, contabilizó 254 eventos de violencia en las elecciones de 2018 y 257 en las de 2021, y calificó la campaña de 2024 como un máximo histórico.

Hay una diferencia que conviene explicar. En el registro de Integralia, 2021 no baja: sube. En el de Votar entre Balas, los asesinatos de candidatos bajan ese año. La razón está en lo que cada uno cuenta. Integralia incluye a aspirantes en todas sus etapas y todo tipo de violencia política. Votar entre Balas, en esta tabla, cuenta sólo a personas candidatas y sólo ataques con rasgos del crimen organizado. Ninguna de las dos lecturas anula a la otra. En lo que coinciden es en el punto de llegada: 2024 fue el proceso más violento del que hay registro sistemático.

ENTRE ELECCIONES, LA VIOLENCIA NO SE VA

La comparación entre campañas deja fuera algo importante: lo que pasa entre una elección y otra.

Según los datos de Votar entre Balas, en 2018 se registraron 94 asesinatos de personas del ámbito político y gubernamental, y en 2021, 73. En 2022 y 2023, años sin elección federal y con menos comicios locales, la cifra subió a 274 y 354. Al cierre de 2023, el proyecto contabilizó alrededor de 570 eventos de violencia político-criminal, el máximo hasta entonces; 2024 lo superó, con 617 personas e instalaciones atacadas.

Por eso el proyecto dejó de hablar de violencia “electoral”. Las campañas son el momento más visible, pero no el único. Cuando el foco mediático se apaga, los ataques se desplazan hacia funcionarios municipales, policías y autoridades ya electas. A eso dedicaremos la semana 2 de esta serie.

EN QUÉ CARGOS

En los tres procesos, el patrón por cargo es consistente: la violencia se concentra en la competencia municipal.

Un análisis publicado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sobre los asesinatos políticos de ese proceso ubicó a Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Puebla como las entidades más afectadas y relacionó los crímenes con la presencia de organizaciones criminales.

De los 36 aspirantes o candidatos asesinados que registró Integralia, el 64 por ciento buscaba una presidencia municipal.

De los 33 aspirantes, precandidatos y candidatos asesinados que registró Animal Político al cierre de las campañas, 29 buscaban cargos municipales: 25 una presidencia municipal, tres una regiduría, uno una sindicatura y uno una concejalía. Integralia llegó a una proporción similar: alrededor de nueve de cada diez víctimas aspiraban a un cargo municipal.

Las diputaciones federales y locales aparecen, pero son la excepción. Entre ellas está el caso de Ricardo Taja Ramírez, aspirante de Morena a una diputación federal por Guerrero, asesinado en Acapulco en diciembre de 2023.

La tendencia general también se observa en Votar entre Balas: de las casi 1,400 víctimas registradas entre 2018 y 2023, el 77 por ciento se ubicaba en el ámbito municipal.

DÓNDE

La geografía cambió en el detalle, pero no en lo esencial. En 2024, los estados con más contendientes asesinados fueron Guerrero (8), Chiapas (6) y Michoacán (4), según el recuento de la Universidad Iberoamericana Puebla con datos de Votar entre Balas y Laboratorio Electoral. Guerrero aparece entre los estados de mayor violencia en las tres elecciones. Oaxaca estuvo entre los más afectados en 2018 y registró asesinatos de aspirantes municipales en 2021 y 2024.

Ningún partido quedó al margen. En 2024 hubo víctimas de Morena, PAN, PRI, PRD, PVEM, PT y Movimiento Ciudadano. Integralia observó que la mayoría pertenecía a partidos afines al gobierno de su entidad, un dato que sugiere que el crimen ataca a quien tiene más probabilidad de ganar, aunque esa hipótesis requiere más evidencia de la que hay disponible.

LO QUE LA COMPARACIÓN PERMITE AFIRMAR

Con todas sus reservas, la comparación sostiene tres afirmaciones.

Primera: los ataques contra quienes compiten aumentan en cada elección. El dato es consistente entre fuentes con métodos distintos.

Segunda: los asesinatos no siguen una línea recta, pero 2024 marcó un máximo. La baja de 2021 no se sostuvo.

Tercera: el municipio es el centro del problema. En las tres elecciones, entre dos terceras partes y nueve de cada diez aspirantes asesinados buscaban un cargo municipal.

Hay algo que la comparación no permite afirmar: que 2027 será peor. El proceso que viene es distinto (no es presidencial, pero renovará 17 gubernaturas y más de 2,200 ayuntamientos) y apenas empieza. Lo que sí indican los datos es que no hay ninguna tendencia a la baja que permita suponer lo contrario.

SERIE · EL NARCO ACECHA LAS URNAS · ENTREGA 4 DE 20 A 213 días de la elección

Por: Froylán Méndez Ferrer

sinmco.org / ansic.mx

Próxima entrega: Las urnas vacías: miedo y participación. ¿Qué le pasa a quien vota cuando matan a quien compite? Los datos muestran que cada agresión contra una candidatura se refleja en la participación.

Nota editorial: Este espacio reconoce el derecho de réplica de los personajes mencionados, conforme al artículo 6º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y a la Ley Reglamentaria en materia de Derecho de Réplica. Cualquier aclaración, rectificación o postura que desee formular sobre los hechos aquí expuestos será publicada íntegramente y con la misma relevancia que este texto. Puede enviarla a: froylanmf@gmail.com