Pentágono autoriza probar rayos de calor en frontera mexicana

Pentágono autoriza probar rayos de calor en frontera mexicana

El permiso permite al DHS evaluar tecnología militar, pero la solicitud no precisa dónde ni cómo. Exfuncionarios advierten riesgos para las personas y cuestionan la necesidad del equipo.

El Pentágono autorizó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) a probar un arma militar de rayos de calor y desarrollar tácticas para su posible uso en la frontera sur de Estados Unidos, según un memorando obtenido por CNN. La solicitud no especificaba dónde ni cómo se realizarían las pruebas ni su eventual aplicación: el permiso avanza mientras siguen abiertas preguntas sobre seguridad, legalidad y necesidad operativa.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, firmó el memorando el mes pasado, de acuerdo con el reporte. El documento autoriza el préstamo temporal de un Sistema de Denegación Activa (ADS) durante siete meses, a partir de septiembre; no equivale a una confirmación de despliegue fronterizo.

Las fuerzas estadounidenses describen el dispositivo como un arma no letal que emite un haz invisible de ondas electromagnéticas con alcance de casi 1 km. Según funcionarios militares, provoca una sensación intensa de ardor, un hormigueo que dura entre 10 y 15 minutos y un impulso instintivo e irresistible de huir. La clasificación de no letal no responde, por sí sola, a la pregunta decisiva: ¿qué ocurre si esa huida conduce a una persona hacia el río?

Ese riesgo ya formaba parte de las discusiones internas, junto con obstáculos legales, dudas sobre eficacia y uso de la fuerza, y posibles problemas de soberanía si el sistema se dirigiera contra personas en México que todavía no hubieran cruzado. “Aunque estén llevando a la gente de vuelta al río, no quieres que se metan y se ahoguen”, dijo a CNN un exfuncionario de la CBP. El mismo exfuncionario cuestionó: “Por el costo, por la capacitación y por las políticas que se van a crear, ¿vale la pena el esfuerzo?”.

El memorando establece que el equipo “no deberá ser operado por personal del Departamento de Guerra” y asigna al DHS la responsabilidad del “empleo, uso y desarrollo de tácticas, técnicas y procedimientos del sistema”. Esa distribución de tareas no aclara qué salvaguardas regirán las pruebas. Un funcionario de Defensa dijo a CNN que, al concluir el préstamo, el DHS podrá solicitar seguir utilizando el equipo en operaciones fronterizas si lo considera necesario.

La respuesta pública de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) se concentró en las capacidades institucionales: “La CBP evalúa continuamente nuevas tecnologías, especialmente aquellas que mejoran la eficacia operativa y fortalecen las capacidades de la misión”, señaló un portavoz a CNN. El Pentágono remitió las preguntas al DHS. Esa declaración no detalla cómo se resolverían los riesgos identificados en las discusiones previas.

El sector de El Centro, que abarca alrededor de 112 kilómetros de frontera, evaluó el sistema hace varios años, cuando Rodney Scott, actual comisionado de la CBP, encabezaba ese sector. Según un funcionario citado por CNN, se discutió usarlo para disuadir cruces o empujar a personas a salir del agua, pero también preocupaba que pudiera incapacitarlas y aumentar la necesidad de rescates. No está claro por qué no se implementó.

En 2018, la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, rechazó otra propuesta para utilizarlo contra inmigrantes. “El problema radicaba en tratar a los inmigrantes y a los ciudadanos como combatientes enemigos”, declaró a CNN un exfuncionario del DHS familiarizado con aquellas discusiones.

Las fuerzas estadounidenses desplegaron brevemente el sistema en Afganistán hace casi dos décadas, pero no lo utilizaron en combate activo; tampoco prosperó su posible empleo para controlar multitudes en instalaciones estadounidenses en el extranjero donde había terroristas detenidos. Según otra fuente citada por CNN, también se consideró durante disturbios internos, incluidas las protestas por el homicidio de George Floyd al final del primer mandato de Donald Trump.

La objeción actual también surge dentro de la propia corporación: otro exfuncionario de la CBP señaló que algunos agentes cuestionan la necesidad del equipo ante el bajo número de cruces fronterizos y el aumento de personal. ¿Qué necesidad concreta justificaría recurrir a esta tecnología militar y cómo se evitarían los daños directos o indirectos que ya preocupaban a los funcionarios? La autorización de las pruebas no resuelve esas preguntas.