El diagnóstico atribuido al IMCO coloca al estado en el penúltimo lugar. La ventaja partidista de Morena convive con malestar municipal, pero las mediciones citadas requieren mayor sustento documental.
Oaxaca se encamina a las elecciones locales de 2027 con un contraste incómodo: el diagnóstico proporcionado atribuye al Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) la posición 31 de 32 entidades federativas para el estado, mientras las encuestas citadas colocan a Morena al frente de las preferencias. Esa ventaja partidista convive con un rechazo a la reelección de ediles superior al 74% en las mediciones municipales referidas: encabezar preferencias no equivale a una aprobación sin reservas de la gestión.
El material vincula sus cifras con los índices de Competitividad Estatal y Urbana 2026, pero no incorpora las tablas originales ni las fichas metodológicas de las encuestas. Esa omisión obliga a atribuir los resultados y limita la posibilidad de establecer su alcance, comparabilidad y vigencia.
El desarrollo, frente a sus cuentas pendientes
Según el diagnóstico atribuido al IMCO, Oaxaca presenta un nivel de competitividad muy bajo y únicamente supera a Guerrero. El documento sitúa la informalidad laboral por encima del rango de 80% – 82% de la población ocupada y señala que solo entre el 14% y 15% cuenta con acceso efectivo a instituciones de salud pública formal.
La disponibilidad hospitalaria consignada es de 0.5 a 0.67 camas por cada mil habitantes. Ante esas condiciones, la pregunta para quienes defienden los proyectos de infraestructura, incluido el Corredor Interoceánico, resulta inevitable: ¿cómo se traducirán esas inversiones en empleo formal y acceso a servicios?
El material registra una Inversión Extranjera Directa de apenas 0.1 dólares por millar de PIB e ingresos propios cercanos al 4% de los ingresos totales del estado, al que coloca en penúltimo lugar en autonomía financiera local. Son indicadores que obligan a interrogar la capacidad de atraer inversión y reducir la dependencia de las transferencias federales, no a dar por demostrada una explicación única del rezago.
El diagnóstico también reconoce impulsos puntuales de hasta un 7% en servicios y turismo en la capital e hitos turísticos. Ese crecimiento matiza el panorama, pero deja abierta una cuestión central: ¿qué beneficios alcanzan a los municipios del interior y con qué indicadores puede comprobarse?
En percepción de corrupción, el documento señala un nivel superior al rango de 85% – 87% y una percepción de inseguridad por encima del 80% de la población urbana. Son percepciones reportadas, no pruebas de delitos ni mediciones directas de incidencia delictiva.
La radiografía social describe migración de jóvenes con educación superior hacia el norte del país o a EE. UU., además de carencias de salud, conectividad vial, agua potable tratada e inclusión bancaria en zonas indígenas y rurales. No aporta cifras para dimensionar esos fenómenos ni para establecer sus causas.
La ventaja electoral no cancela el desgaste
El material sitúa los comicios el 6 de junio de 2027 y señala que el proceso electoral arrancó formalmente, aunque no adjunta el acuerdo correspondiente. Enumera 42 diputaciones locales y 152 ayuntamientos por partidos políticos; también refiere elecciones en municipios bajo sistemas normativos indígenas, régimen presente en 417 municipios.
Las mediciones citadas, entre ellas las de Massive Caller, reportan más del 74% de rechazo a la reelección de ediles en municipios clave como Oaxaca de Juárez. Sin fechas de levantamiento, preguntas ni universo de las muestras, ese resultado no puede extenderse automáticamente a todo el estado ni convertirse en pronóstico electoral.
Morena concentra más del 40% de las preferencias partidistas, según el material, mientras PRI, PAN y PRD aparecen distantes y los indecisos rondan el 19% – 20%. El documento identifica disputas por candidaturas y alianzas con el PVEM y el PT; también plantea la influencia del posicionamiento de los programas sociales federales.
La competencia no se agota en las dirigencias partidistas: las decisiones asamblearias, la estabilidad comunitaria y la autonomía presupuestal forman parte del escenario descrito. La pregunta incómoda rumbo a 2027 no es solo quién obtendrá las candidaturas, sino qué resultados verificables podrán presentar frente al rezago y las deficiencias municipales señaladas.
