La elección de Clara Luz Flores como coordinadora estatal de Morena en Nuevo León y su posible candidatura a la gubernatura en 2027 ha generado críticas al interior del partido, debido a cuestionamientos sobre la transparencia del proceso y discrepancias con el discurso oficial de la Cuarta Transformación.
La reciente designación de Clara Luz Flores Carrales como coordinadora estatal de Morena en Nuevo León y su probable candidatura para la gubernatura en 2027 han generado cuestionamientos dentro del partido. Voces destacadas como Tatiana Clouthier, Waldo Fernández y Andrés Mijes Llovera han expresado dudas sobre la legitimidad del proceso y la coherencia con los principios de la Cuarta Transformación. A diferencia de las preferencias locales hacia figuras como Fernández y Clouthier, la imposición de Flores, quien militó durante 22 años en el PRI antes de incorporarse a Morena hace seis, ha provocado divisiones internas y debates sobre la transparencia en el partido. Además, su declaración patrimonial ante la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno revela un patrimonio inmobiliario valuado en más de 15 millones de pesos, compuesto por dos casas, un departamento y un terreno, lo que contrasta con la narrativa de austeridad que Morena promueve. Flores también participa mayoritariamente en tres empresas de sectores diversos, cuyos ingresos mensuales en conjunto alcanzan varios miles de pesos, incluyendo inversiones en menaje de casa y joyas valoradas en más de un millón de pesos. Otra fuente de controversia son sus antecedentes políticos: en 2021 se vinculó con Keith Raniere, líder de la secta NXIVM condenado por delitos graves, lo que afectó sus aspiraciones y generó desconfianza. Estos elementos han colocado en el centro del debate la postura de Morena en Nuevo León, evidenciando que la candidatura de Flores representa un desafío para la credibilidad y unidad del partido. Se subraya la necesidad de decisiones transparentes para restaurar la confianza de la militancia y ciudadanía en esta entidad.
