CAFÉ DEL BIENESTAR: UN TRAGO AMARGO CON AROMA A OPACIDAD

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– Más que política social, se trata de un instrumento propagandístico y confrontativo.

MÉXICO. – El 2 de septiembre de 2025, Claudia Sheinbaum presentó con bombo y platillo el Café del Bienestar, una supuesta alternativa de comercio justo para apoyar a pequeños caficultores de Oaxaca, Puebla, Veracruz y Guerrero. El discurso oficial promete “precios dignos” y “un producto saludable para el pueblo”. Pero detrás de la retórica triunfalista se esconde una realidad amarga: opacidad, precios inflados y uso político de la pobreza rural.

En la “Mañanera del Pueblo”, Sheinbaum aseguró que este café es “100% mexicano” y que beneficia a 6,646 productores. Sin embargo, hasta ahora no hay claridad sobre cómo fueron seleccionados ni bajo qué criterios se les paga. En redes sociales, usuarios como @DerechaDiarioMX denunciaron que el café en las Tiendas del Bienestar cuesta más caro que en supermercados comerciales, además de que no aceptan pagos electrónicos.

La crítica escaló cuando la propia presidenta, al defender el proyecto, soltó la frase: “para que se sigan retorciendo”. Una burla que indignó incluso a quienes no se oponen al programa, pues confirma que más que política social, se trata de un instrumento propagandístico y confrontativo. La columnista Alma Delia Murillo escribió en El País: “Un café que divide más de lo que une, un producto que nace bajo la sombra del insulto oficial”.

Los productores tampoco están convencidos. Don Eulalio García, caficultor de la Sierra Norte de Puebla, declaró en entrevista comunitaria: “Dicen que nos van a pagar justo, pero nadie nos dice cuánto ni cuándo. El gobierno siempre promete, pero al final somos los campesinos los que perdemos”.

Mientras tanto, en Oaxaca, la organización indígena UNOSJO advirtió que el gobierno intenta centralizar la producción para competir con el sector privado, pero sin garantizar mecanismos de transparencia: “El Café del Bienestar puede convertirse en otra forma de control político disfrazado de apoyo social”.

En redes sociales, la indignación crece. El periodista @SergioSarmiento cuestionó: “¿Comercio justo o café populista? Si no hay cuentas claras, es puro humo”. Y colectivos como @CaféJustoMx reclamaron que el programa ni siquiera cuenta con certificaciones de comercio justo o sostenibilidad, básicas para competir en el mercado global.

El mercado internacional del café exige calidad, certificaciones y cooperación entre productores. Pero México sigue atrapado en un modelo donde los campesinos son vistos como escenografía electoral. En lugar de construir redes productivas sólidas, el gobierno lanza un proyecto incompleto, con frases provocadoras y precios que no benefician ni al consumidor ni al productor.

El Café del Bienestar refleja lo que tantas veces hemos visto en la política mexicana: un producto que se vende con la etiqueta de justicia social, pero que huele más a control político y simulación populista. La pregunta es clara: ¿este café construirá soberanía alimentaria o solo servirá para la propaganda mañanera?

Froylán Méndez Ferrer / froylanmf@gmail.com

Afiliado al Sindicato Nacional de Medios de Comunicación (SINMCO)

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